Acción Familiar presenta los resultados del Estudio “Posición de hombres y mujeres en el mercado laboral: Diferencias desde una perspectiva de Familia”

Publicado el: 02 / 06 / 2015
  • Las diferencias se acentúan si se hace el análisis desde una perspectiva de familia
  • Acción Familiar propone poner en marcha actuaciones para recuperar el valor social y económico de la maternidad

 

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Acción Familiar presenta los resultados de un estudio realizado por la Cátedra Extraordinaria de Políticas de Familia (Universidad Complutense-Acción Familiar) que ponen de manifiesto las diferencias en la posición que hombres y mujeres mantienen en el mercado de trabajo, analizando para ello las principales variables de carácter familiar.

Del análisis de los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) de 2014 utilizados se desprende que las diferencias en la posición entre hombres y mujeres en el mercado de trabajo se acentúan al realizarlo desde una perspectiva de familia. Se lleva a cabo un análisis de algunas de estas variables atendiendo a distintas características de los hogares.

Estado civil: Las mujeres solteras disfrutan de una posición más ventajosa en el mercado de trabajo que las casadas

Dicha posición es más ventajosa, ya que tienen una tasa de empleo más elevada (46,37 frente 42,37, respectivamente). El estar casada parece que proporciona una posición de clara desventaja no sólo en relación a los hombres sino también en relación a otras mujeres que no lo están. También se observa que sus tasas de paro están más de 5 puntos por encima de las de los hombres casados (22,57 y 16,89, respectivamente). Sin embargo, cuando se comparan mujeres solteras y casadas, la tasa de paro en estas últimas es casi 7 puntos inferior a la tasa de paro que presentan las solteras (22,57 contra 29,55).

La posición que ocupan en el hogar

Los hombres presentan una tasa de actividad casi idéntica con independencia de ser cabeza de familia o cónyuge, superando en ambos casos el 67%, mientras que hay más de 7 puntos y medio de diferencia entre la tasa de actividad de las mujeres que son cabeza de familia y las que desempeñan el rol de cónyuge o pareja, siendo superior la de éstas últimas. Las que más se aproximan entre hombres y mujeres son las de los hijos mayores de 25 años. Al finalizar el 2014, de los 2,2 millones de parados cabeza de familia que existía en España, más de 400 mil tenían a su cónyuge o pareja también en el paro.

Las tasas de actividad más elevadas se  encuentran en hogares nucleares

Atendiendo al tipo de familia: Las tasas de actividad más elevadas se encuentran en hogares nucleares, que casi alcanzan el 79,5, seguidos de los monoparentales que presentan una tasa muy próxima del 76,6. En el extremo opuesto están las parejas sin hijos, donde esta tasa sólo llega al 43,69. Por su parte, la tasa de paro más elevada la encontramos en las familias monoparentales, situándose casi en el 35%. Al diferenciar por la situación de hombres y mujeres, sólo en los hogares monoparentales la tasa de actividad de las mujeres es superior a la de los hombres.

  En los hogares nucleares, la tasa de actividad de las mujeres es inferior a la de los hombres

La tasa de actividad de las mujeres es inferior a la de los hombres, acentuándose dicha diferencia a medida que aumenta el número de hijos. Sin embargo, la tasa de paro presenta el mismo comportamiento tanto para hombres como para mujeres, con un aumento de más de 10 puntos cuando pasamos de familias nucleares con 2 hijos a 3 o más.

Hijos en paro

El número de hijos que conviven con sus padres y se encuentran en situación de paro asciende a más de 1,7 millones, de los cuales casi el 60% son hombres. La tasa de paro global de este grupo de población asciende a más del 40%. A nivel comparado, la situación de las hijas mujeres en el mercado de trabajo es más favorable que la de hijos varones, con tasas de empleo superiores a partir de los 25 años, y tasas de paro inferiores, salvo para el rango de edad más bajo. Sin embargo, en el grupo de edad entre 25 y 44 años la tasa de empleo de los hijos e hijas que viven con sus padres es siempre superior al 50%.

Propuestas de Acción Familiar

Del estudio se desprende que todavía queda mucho camino por recorrer a la hora de implementar medidas que permitan avances reales hacia una mayor conciliación entre la vida familiar y laboral de los trabajadores en España. Entre otras propuestas recogidas en el estudio, se señala la necesidad de:

  •   Trabajar para lograr un cambio cultural que permita disponer de unos horarios laborales más racionales, que faciliten a las familias un mejor uso del tiempo.
  •   Poner en marcha actuaciones para recuperar el valor social y económico de la maternidad, lo que evitaría la aparición de discriminaciones hacia las mujeres, especialmente de las que están en edad fértil, no sólo en el acceso a los puestos de trabajo, sino también en la permanencia y promoción en las empresas. En un escenario de mercado laboral como el actual –poco favorable a la maternidad y a las familias numerosas-, no será posible alcanzar una tasa de fecundidad cercana al nivel de reemplazo, con las consecuencias sociales y económicas que esto implica en el medio y largo plazo.

Tampoco es posible la creación de empleo estable y de calidad, como exige la Estrategia 2020, contando sólo con actuaciones públicas que no consideren a la familia como una variable determinante para la creación y sostenibilidad de empleo y no cuentan con una Política de Familia clara y bien definida.

Rosario de Gortázar, Presidenta de Acción Familiar afirma que teniendo en cuenta los resultados alcanzados en el estudio “no es posible avanzar en la igualdad de trato entre hombres y mujeres, al margen de la familia, por lo que son esenciales actuaciones públicas que permitan eliminar los obstáculos que impiden acceder y permanecer en el mercado laboral a hombres y mujeres, haciéndolo compatible con la formación de una familia” También afirma que “no es posible la creación de un empleo de calidad si las actuaciones públicas no consideran a la familia como una variable determinante para el buen funcionamiento del mercado de trabajo y no cuenten además con una Política de Familia clara y bien definida”.